Así nos Vemos. Caminante no hay camino

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Edgar Prz

Eran los días de primavera iniciando el mes de Abril, el calor sofocante por la cercanía del mar lo hacía más intolerante y el sudor no solo perlaba la frente, sino empapaba la ropa. Un grupo de amigos Julio Cano, Gildardo Sosa,Miguel Solís y Gabriel Cabañas, departian a las dos de la tarde de un miércoles en una de las cantinas más emblemáticas que tenía aquel pueblito de pescadores, “El Tigre».

 

Se refrescaban con aguas espirituosas y compartían los platos de pescados fritos, papa, calabacitas y en ocasiones un poco de frijol con tostadas. El lugar era sitio obligado de los locales y alguno que otro turista lo frecuentaba, comían y luego seguían su viaje a cozumel o se internaban en las limpias y hermosas aguas del mar caribe.

 

Había empezado el boom del movimiento económico con la transformación de Alcaldía a Municipio, el paso dado, era un desligamiento del ombligo cozumeleño y el estreno de un nuevo ropaje con gobierno propio. Cozumel antes de retirar su tutela se adjudicó la paternidad de Xel-ha y del área de Calica cuyos tributos aún los sigue recibiendo. P

 

laya del Carmen sufría una metamorfosis, abandonaba el olvido ancestral y se preparaba a entrar a la puerta del progreso. Atrás, quedaban los tiempos en que para viajar a Playa del Carmen los autobuses te dejaban sobre la carretera federal y había que caminar hasta el centro. Tramo que se hacía largo en extremo; a las seis pasaba el último Autobús del Caribe teniendo que apresurarse para alcanzarlo. Tiempos aquellos diría el “Mío Cid».

 

Los pequeños hoteles como el Molcas ya operaban; las familias rentaban cuartos en sus terrenos para atender a los visitantes y hacerse de un ingreso adicional. Pedro Ramón ejercía como médico partero; todo se empezaba a acomodar en su lugar.

El crecimiento demográfico estaba limitado; por un lado la playa, por el otro, el espacio de Playacar y detrás de la carretera federal eran terrenos del ejido. Solo quedaba avanzar hacia el norte, habían 273 hectáreas de terrenos nacionales donde ejercía el dominio la señora Ofelia González de Witt, cónyuge del Capitán Francisco Rangel Castelazo, quien durante el tiempo que trabajo en Cozumel, hizo relaciones quienes lo apoyaron para apoderarse con una serie de trámites burocráticos de una enorme franja de tierra que colindaba con el mar.

 

Exactamente de ese filón de tierra platicaban los amigos en el bar; ya habían avanzado bastante reuniendo a la gente que los acompañaría a esa expedición.Eran los cabecillas pero habían muchos más como Linda Cachón y Amparo Macias. La invasión tenía que hacerse,no había marcha atrás, el momento había llegado. Pasadas las diez de la noche una muchedumbre ávida de un espacio de tierra avanza con machetes, coas, algunas motosierras.

 

Los árboles empiezan a caer, ramas, hierba, troncos; se adentran hasta donde les alcancen las fuerzas y se posesionan de esa selva para transformarla, con más de cinco mil lotes en la populosa colonia Luis Donaldo Colosio. Hay un pasaje distintivo el municipio recibió el nombre de Solidaridad que deviene de la obra Gregoriana, cumbre de Carlos Salinas .

 

Era costumbre que las autoridades locales rindan reverencia a las autoridades federales, bautizando obras, calles, sindicatos, colonias con los nombres de los gobernantes para así pretender gozar de la autoestima. El culto a la vanidad y al ego en su máximo nivel. La historia registra dos hechos casi de manera simultánea, la creación del Municipio y la invasión de la Colosio.

 

Era impostergable ese apoderamiento por parte de la gente. Hoy vemos como Playa no detuvo su crecimiento y es zona núcleo en el desarrollo del estado. Muchos héroes anónimos aportaron su esfuerzo para consolidar esta marca que hoy es símbolo de progreso y bienestar. Así se hace la historia con gente valiente y comprometida.

 

Pasaron los años y de nueva cuenta aquellos personajes de la mesa del tigre se volvieron a reencontrar, compartiendo sus añoranzas y con la mirada firme hacia al horizonte sacaron estas recomendaciones. Playa es muy joven y hay que cuidarla para que no copie vicios ni repare pesadillas ajenas.

 

Se requiere la concordia, la unidad entre pueblo y gobierno para crecer. Basta de divisionismos, de exhibir las fallas de las autoridades. Ellas fueron electas y merecen respeto; permitamos que continúen presentando su examen y luego vengan las calificaciones como decían los romanos nada a “priori sino a “posteriori”. Los sueños nunca deben quedarse en el tintero. Felicidades por un nuevo aniversario Solidaridad. Mientras ellos festejan, seguiré mi ruta tarareando al inolvidable Alberto Cortez, “caminante no hay camino se hace camino al andar…..

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